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miércoles, 23 de marzo de 2016

La música y la letra: apostillas de una entrada encontrada en la Blogosfera sanitaria



‘Es difícil oír hablar de prácticas avanzadas y no pensar en que algunas enfermeras aún tienen que rellenar las constantes en una gráfica en papel y con un bolígrafo de 4 colores’.

Esta frase tomada del blog La Comisión gestora muestra cómo el sanitario del siglo XXI, al menos el profesional de la Sanidad Pública, no posee el material informático necesario para desburocratizar, o al menos suprimir el papeleo de la consulta.
Aparte del material desactualizado y desgastado cobra mayor importancia la instrucción en el uso y fomento de las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación entre los profesionales sanitarios. De nada sirve un material que no se utiliza.
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En concreto en Castilla La Mancha, en lo que a software informático se refiere se encuentran en el día a día algunas situaciones susceptibles de mejora. Aunque no dispongo de los conocimientos informáticos sobre cómo solucionarlas creo que no sería difícil para un equipo ingeniero informático. Paso a enumerarlas:

1.      Lectura de resultados analíticas sanguíneas: Desde el actual sistema es imposible de un vistazo ver la evolución de valores anteriores. Obliga al profesional a salirse y mirar uno por uno en los anteriores análisis.

2.      Copia al portapapeles del CIP automático: Dado que el sistema de información de Atención Primaria y el del Hospital son diferente no se pueden consultar los informes hospitalarios desde el centro de salud. Es necesario meterse en la información del paciente y copiar su CIP para buscarlo en el sistema de información del Hospital (una vez abierto y accedido con nombre y contraseña). 

2 bis. Otro tema es el de aquellos servicios que llevan su sistema informático paralelo al del HG, p. ej. Alergología. A pesar de tener los documentos informatizados, no son visibles para los profesionales, con el perjucio del paciente cada vez que se pierde información.

3.      Consultas hospitalarias: En línea con el punto anterior no es posible saber las consultas hospitalarias y las pruebas de imagen pendientes o las pasadas desde el sistema de Atención Primaria.

4.      Editor de texto: En los apartados de texto de las visitas clínicas no existe un editor que permita modificar tamaño y otras características de textos por lo que en ocasiones es imposible pegar desde fuentes externas informes o selección de texto. Obliga al profesional a abrir una ventana accesoria al sistema para editar el texto que se quiere introducir.

5.      Diagnósticos limitados: La lista de diagnósticos posibles está limitada a CIE9 y a la hora de poner un diagnóstico se pierde mucho tiempo buscándolo (es necesario abrir un enlace externo para encontrar el código exacto, etiquetando muchas veces con diagnósticos generales y poco precisos porque no los encontramos. La idea de ordenar los diagnósticos es buena pero pierde su utilidad si al final se acaban asociando diagnósticos poco precisos o confusos. Sería más útil poder poner nuestro diagnóstico y si luego queremos recuperarlos para investigación disponer de un banco de sinónimos para tratar los datos posteriormente.

6.      Receta electrónica: si bien supuso una clara modernización en cuanto a la prescripción aún quedan asperezas que podrían mejorarse.
a.       Otro punto es cuando el medico se dispone a renovar dichos fármacos, tiene que hacerlo de uno en uno, no existe la opción de renovar varios fármacos a la vez. Podría ahorrarse bastante tiempo si existiera la opción de renovación múltiple seleccionada en ciertos fármacos de uso prolongado debidamente analizados, no en todos los fármacos.
b.      La retirada de fármacos en la farmacia está limitada a pocos días, por lo que los pacientes polimedicados se quejan de que tienen que ir casi todos los días visitando al boticario.
c.    Las fechas de renovación de fármacos no coinciden en muchos casos con las que aparecen en el bloque de receta electrónica, esto es por que cuando se inició la prescripción electrónica, nadia advirtió a los provesionales que no comenzasen a prescribir por esta vía hasta que el paciente hubiese terminado las recetas en papel que tenía en su domicilio, de tal manera que el ordenador sigue sumando a aquellas recetas las prescritas por vía electrónica, con lo que las fechas de finalización en muchos casos son erróneas.
d.    Esisten fármacos financiados que continúan sin aparecer en la receta electrónica, con lo que se obliga a los profesionales en el caso de que sea necesrio prescribirlos, a hacerlo en papel y a mano, ya que no existe otra manera de hacerlo (esomeprazol p. ej.) con lo que se penaliza tanto al paciente como al profesional cuando es tratado con estos medicamentos, aparte del riesgo al que se somete al paciente al no quedar reflejado un tratamiento en su historia clínica (interacciones, duplicidades, etc.)

7.      Acceso al sistema de información por parte de los residentes: Es una incoherencia que los residentes tengan acceso al sistema de información hospitalario y no al de atención primaria. Más aun teniendo en cuenta que realizan guardias tanto en el Hospital como en los Puntos de Atención Continuada.

8.    IT. Continúa sin estar actualizado el bloque de IT en relación al RD que actualmente se encuentra en vigor, además existen problemas como el no poder dar un alta con fecha posterior a la presente cuiando dicha alta esté programada, con lo que obligas al paciente a tener que volver por la consulta con la sobrecarga del profesional.

9.- Tema DESPLEGABLES. Todos los desplegables de Turriano abren al reves de como deberían hacerlo, es decir, en vez de aparecer a la vista las visitas últimas, aparecen las primeras. con lo que obliga al profesional a utilizar las barras móviles o el cursor para acceder a la opción que más usualmente es demandada, que es la última, y no el histórico.

10.-    HISTÓRICO DE LISTA DE PROBLEMAS. Permanecen activos montones de problemas antiguos, agudos y que no se han utilizado como diagóstico durante años, y resulta muy engorroso cerrarlos, además de por que hay que hacerlo uno a uno, por que el sistema intenta como primera opción añadirolos a la hoja de antecedentes. Cuando muchas veces se trata de procesos vanales que solo aumentan la confusión en una lista de antecedentes personales


lunes, 11 de enero de 2016

Coaching en la consulta de Atención Primaria, una propuesta motivadora para combatir una relación médico paciente obsoleta.



En los últimos años se ha puesto de moda la figura del coach, ese entrenador personal que como si de un pepito grillo atleta se tratara, nos ayuda en nuestro camino hacia el éxito. La idea es mucho más antigua, se dice que el primer coach fue Sócrates, que extraía lo mejor de sus discípulos (‘’yo no puedo enseñaros nada, solo puedo ayudaros a buscar el conocimiento dentro de vosotros’’).

También en materia de salud, en nuestra consulta, es posible usar algunas técnicas de coaching y motivación. En este caso los objetivos a alcanzar son de salud, como evitar algún habito o conseguir alguna mejora en materia de hábitos de vida saludable. Aunque no siempre sea posible, esta fórmula logrará una insólita adherencia terapéutica y una disminución en la frustración de ambos interlocutores (necesariamente a consecuencia de ir alcanzando los objetivos marcados, pues sin cambio no existe coaching). 

Coach es comunicación, es hacer que el receptor autoidentifique sus carencias y les ponga solución para alcanzar sus objetivos. Esta afirmación contrasta con el modelo de relación médico paciente paternalista que existía hasta hace bien poco, el que el paciente se limitaba a esperar la receta del médico, como si no fuera el protagonista último de su propio cuerpo, obviando que en última instancia es el cuerpo el que se cura a sí mismo. En la actual relación horizontal el medico es más un consejero que un simple prescriptor que dicta que es lo bueno y que es lo malo, trata al paciente como un adulto responsable con capacidad de decidir y con un conocimiento de su propio cuerpo equiparable al del médico (aunque no posee conocimientos en medicina es el sujeto que padece la enfermedad). El médico-coach no dictamina lo que el paciente tiene que hacer, sino que mediante preguntas facilita que sea el mismo paciente el que marca sus objetivos en salud y se haga cargo de su ‘’curación’’.

En resumidas cuentas el coaching es el proceso que ayuda a cambiar una situación actual por otra deseada. Para ello es necesario marcarse objetivos, saber a dónde vamos, y elegir de entre ellos los que más nos apremian para así, marcándose pequeñas metas, movilizarnos en la dirección correcta. Es importante también prever las dificultades y poner los medios para enfrentar esos obstáculos que seguro que se nos pondrán delante. Para este proceso de cambio son necesarias dos cosas: la existencia de una conversación posibilitadora (si el tiempo de consulta nos lo permite) y las habilidades comunicativas del médico (deben de ser identificadas como prioritarias en medicina de familia y auspiciadas en su formación).

Como conclusión para llevarnos a nuestra consulta debemos ser capaces mediante preguntas adecuadas dejar que sea el paciente el que se exprese, y no terminar la consulta sin alcanzar un compromiso por pequeño que sea con nuestro paciente. Solo con este compromiso habremos conseguido realizar coach, solo con este compromiso estaremos avanzando, avanzando en la buena dirección.

martes, 17 de noviembre de 2015

“Doctor, estoy desmemoriada”: sobre la concepción de la enfermedad en la población y obligación del profesional sanitario.



Esta frase bien podría ser las primeras palabras que pronunciara una mujer ya entrada en años que acudiera a una consulta especializada en Neurología de cualquier Hospital de nuestro entorno. Podría tratarse de una mujer de 73 años, sin antecedentes familiares de interés (aunque ella siempre puntualiza que su abuela ‘’perdió la cabeza a la edad de 84 años’’), ligero sobrepeso tipo II y no consumidora de alcohol ni tabaco, con una situación familiar estable, marido y tres hijas (la menor acaba de ser madre y se encuentra desbordada con la nueva criatura). Las quejas de la señora son muy concretas: sufre olvidos con frecuencia en su día a día (nombres y datos que ha procesado hace poco tiempo desaparecen de su mente como si nada), sin embargo sus familiares no relatan cambios de conducta, ni fugas, y refieren que reconoce perfectamente a los familiares y amigos cercanos (aunque a veces no acierte a nombrar a algún  vecino). Finalmente también cuenta que la posibilidad de olvidarse de algo importante mientras tiene que cuidar a su joven nieto le atormenta.
El especialista se apresurará a pasarle un test rápido cognitivo (MMSE que muestra un resultado de 23 sobre 24), solicitará test neuropsicológicos, e incluso le pedirá una prueba de imagen craneal (no vaya a ser que se nos pase algo). Todas las pruebas serán probablemente normales (como era de esperar dado el resultado del Mini Mental Test), y en la próxima revisión con resultados (más o menos 14 o 16 meses después de la primera consulta) así se lo hará saber el neurólogo a nuestra amable señora, que no saldrá muy convencida de la consulta al no hallar solución a su problema.
Posiblemente esos olvidos que tanto preocupan a nuestra señora sean muy normales en la población general, posiblemente lo realmente alterado es esa capacidad de afrontamiento que todas las personas tenemos que despertar en nuestro día a día para que hecho cotidianos, aunque puñeteros, no nos paralicen y afecten nuestra vida cotidiana.
Ahora bien, ¿es la función del buen señor neurólogo emplear tiempo de su consulta el intentar cambiar este comportamiento? ¿Es educación en salud función del médico de familia en exclusiva? ¿A quién pertenece esta función? Pertenece al médico, sin apellidos, pues la salud global del paciente prevalece sobre ese ‘’cachito’’ de medicina en cuestión. Pues se puede ser muy erudito en la materia pero por el contrario no valer para esto. Esto es estar del lado del paciente, atenderlo, proponer alternativas a esas premisas que, aunque para nuestro paciente estas parezcan una verdad absoluta, el medico constata que no son tal.
Para el paciente su verdad es la enfermedad, mientras que para el medico la verdad son las evidencias y cómo abordar estas evidencias es lo que un médico debería transmitir a sus pacientes, no los datos en sí (si bien es importante ofrecerlos, de nada sirven si no se sabe interpretar).

Secuela:
Un caso parecido es cuando escuchamos que los niños se portan mal en el colegio porque la educación (al menos la parte de la educación  menos académica) tiene que ser en casa. ¿Dónde tiene que educarse moralmente? ¿Dónde aprende uno a saber comportarse?
Quizás esta función corresponda a toda la sociedad en su conjunto (al médico y al albañil, al abuelo y a la hermana) y no a los maestros recluidos en centros precarios de enseñanza pública. A lo mejor esta sociedad está podrida, y es demasiado egosita, hipócrita y cínica para siempre mirar al otro lado.